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Los mejores especialistas cuidan de ti

Isabel Carrero

“Se dice que en los inicios el conocimiento no fue concedido a todos los seres humanos, que nuestra experiencia vital era sufrir…y con esa venda en nuestros ojos aceptamos vivir desconectados de nuestro Ser, de “elYoSoy”

Como seres perfectos que somos, tenemos todo lo necesario para salir del bucle de pensamientos, sentimientos y acciones diarias y autómatas, a la vez que conseguir reconectarnos con nuestra esencia, el ser, elYoSoy…a través de ese vehículo maravilloso que es tu cuerpo, para que pienses libre de creencias, sientas emociones positivas que te dirijan a hacer cosas diferentes y a reconectar con elYoSoy liberador.

“Locura es hacer la misma cosa una y otra vez esperando obtener resultados diferentes.

Si buscas resultados distintos, no hagas siempre lo mismo” – Albert Einstein

Desde que era muy pequeña tengo recuerdos de las cosas “raras” que me sucedían, y que a día de hoy puedo definir claramente, pero que para una niña y más tarde adolescente, me perturbaban más que otra cosa , al punto de sentir miedos e inseguridades sin motivo aparente; y una gran sensibilidad que en los primeros años me hacia sufrir sobre todo al no tener personas que me manifestaran exteriormente amor y apoyo y que me ayudaran a canalizar esa emocionalidad de la manera correcta.

Yo crecí en el seno de una familia donde los valores eran la disciplina, el esfuerzo, la austeridad, alcanzar objetivos… en definitiva, todo rodeado de un ”control” excesivo…y un entorno donde la intelectualidad y la mente racional primaban por encima de todo, además de que siendo como soy de la década de los 70´s, seguía habiendo una cierta desvalorización hacia la mujer en muchos ámbitos, por lo que el esfuerzo que como mujer debía hacer era mayor, que por ejemplo el de mi hermano, para que se hiciera justicia… y ahí estaba yo, llevando ese legado por bandera.

A la vez que todo esto sucedía y yo me iba configurando como mujer, a veces sentía que pasaban cosas buenas en mi vida las propiciara yo o no , que había como unos “duendecillos” que trabajan para mí mientras dormía y se ponía de manifiesto que cosas que podía desear que sucedieran desde mi mente, con el control etc… no era suficiente, pero igualmente sucedían conforme a mi propio deseo…esto se fue acrecentando a medida que yo cumplía años, y de manera directamente proporcional mi confusión e incluso dolor por no querer mirar mas allá, más profundo…  Un dolor que se expresaba inicialmente en forma de sensación de que “algo no está en su sitio”, de que a pesar de que todo aparentemente va bien , faltaba algo o incluso como que había una especie de “nube negra al acecho” sin poder identificar el cuándo, el cómo y el por qué de esta sensación de vacío o de cierta ansiedad latente. 

En definitiva, sentía que había mucho más de lo que me dictaban los patrones familiares y sociales, pero nunca quise mirar ahí por miedo a algo que me rompiera los esquemas tan bien aprendidos.

Hasta ese momento de final de la adolescencia , creía que era una persona que sencillamente tenía “suerte” sin entender aún que esa “suerte” no era otra cosa que conexiones espontáneas con mi propia fuente interior de conocimiento , con el YOSOY , y que más tarde en lugar de “duendecillos” llamé INTUICIÓN. 

Y sin alcanzar a entender aún todo el potencial que absolutamente todos tenemos dentro, empezaba a sentir con gran fuerza que esos “duendecillos “ esa ”buena suerte”, esa INTUICIÓN, podía activarla cuando la lucidez me acompañaba en mis pensamientos de manera que no fueran un obstáculo para resonar con las frecuencias adecuadas, y en consecuencia, tomar las decisiones acertadas y co-crear mi realidad a través de ello.

Pero  incluso con esas primeras tomas de consciencia , seguí aferrada a mi mente racional motivo por el cuál llegó el momento en que la gran maestra que es la vida, en su infinita generosidad, rompió todos mis esquemas mentales llevándome a una situación que hoy entiendo como “mi despertar”, en la que los “duendecillos” y la buena “suerte” me abandonaron, al punto de que todos los ámbitos de mi vida se pusieron del revés al vivir en contradicción durante tantos años; familiar, sentimental y laboral. 

Mi cabeza, tan fuerte en otras ocasiones, no era capaz de sacarme de ese sufrimiento y sentía que estaba completamente desorientada porque desde luego “ese no era mi camino”. Fue en ese momento de mi vida , en el año 2015, cuando perdida como estaba , solté resistencias y dejé actuar a mi INTUICIÓN que claramente me mostraba la necesidad imperiosa de mirar hacia dentro para desde ahí transformar lo de fuera y poder reconectar el YOSOY ; conectar de manera profunda con mi propia espiritualidad de la que beber y alimentarme , a través de los Registro Akáshicos , el Yoga , el Ho’Oponopono , el Coaching de Vida y la Meditación.

Este fue el inicio de mi camino, y si tú sientes que en ti hay una gran necesidad de EMPODERAMIENTO, de CRECIMIENTO, de búsqueda de CONOCIMIENTO y RESPUESTAS, y te abres a esta experiencia, se verá traducido en SEGURIDAD, en CONFIANZA, en AUTOESTIMA y en EQUILIBRIO y CONEXIÓN contigo mismo y con la VIDA con todo lo que eso conlleva: VITALIDAD, OPTIMISMO Y ALEGRÍA, AUSENCIA DE MIEDO, INTUICIÓN, ASERTIVIDAD, PLENITUD, en definitiva lo que “YOSOY “…; será un regalo poder acompañarte en tu camino.

Jared Ecuaga

“El Ser humano es tan perfecto que ni nosotros mismos nos lo creemos, y con esta creencia, nos condicionan o nos condicionamos, de entrada, nuestras capacidades y dones.

Para poder reconectarnos con elYoSoy y darle el sentido que tiene esta experiencia de vida que vivimos hay muchas puertas, y la buena noticia, es que todas, nos llevan al mismo sitio.

​El reto es que la llave la tenemos cada uno en el bolsillo, y hasta hoy, no nos hemos dado cuenta”


Por la generación a la pertenezco, finales de los 70, y la mezcla de mis orígenes, yo era considerado por los demás un niño aparentemente “diferente” al resto, por la altura, mis facciones y color de piel.

Recuerdo que a la edad 7 ó 8 años, antes de subir al autocar azul de la ruta del colegio, un mediodía, mi amigo Javier y yo estábamos vacilándonos y metidos en el típico intercambio infantil, lanzándonos frases calificativas de “…y tú eres…” esto o lo otro, pero inicialmente sin malicia y con la inocencia de un niño, pero queríamos quedar uno por encima del otro.

Ya en el autocar, recuerdo que yo decidí sentarme en los asientos de atrás del autocar y Javier se sentó en la parte media del autocar. El intercambio de calificativos, sin veneno y con gracia, volaban desde el medio del autocar hacia la parte de atrás y viceversa .

Después de unos minutos, como no se decantaba la balanza hacia un vencedor, antes de que arrancara el autocar, la señorita Constanza pasaba la lista y nos solía llamar la atención para que parasemos de revolotear e ir correctamente sentados en los asientos.

Javier, para cerrar la contienda del “…y tú eres..”, recuerdo que se quedo quieto unos segundos en su asiento y en cinco segundos orquestó su golpe de gracia final.

De repente, en un momento que la señorita Constanza se volvía a su asiento en la parte inicial del autocar, Javier se volteó sobre su asiento de rodillas, y apretándose la punta de la nariz, se burlaba de mi nariz chata, a la vez que cantaba la canción de un anuncio de helados de principios de los 80 – ahí viene el negro negrito – que me dejó K.O y sin palabras, no hubo réplica por mi lado, sentí escalofríos!

Cuando finalizó la ruta, mi madre me esperaba para recogerme, y cuando el autocar paró, solo quería bajar corriendo y tirarme a los brazos de mi madre desconsolado, triste y dolorido.

Desde luego, hoy aplaudo el ingenio y el humor de Javier, y le estoy infinitamente agradecido porque ese fue un punto de inflexión, y hasta un despertar, porque estoy seguro que sin mala intención, ninguno éramos conscientes de lo que nos iba a mover a cada uno en ese momento.

Aunque mi madre me consoló, ese calificativo fue recurrente durante un tiempo, hasta el punto que tenia sentimientos de rechazo de mi color de piel. Tal experiencia activó, la curiosidad y a hacerme mis primeras preguntas de carácter existencial sobre el por qué soy quien soy y no otro, por qué en ese formato.. pero también puso en marcha mi miedo a la soledad, a no gustar y que no me quisieran. Una primera herida profunda en mi autoestima, que marcó una etapa de joven buscando el Amor y el reconocimiento del exterior y nunca buscándolo en mi.

A partir de ahí, mi experiencia en este holograma que llamamos Vida ha sido, y es, una apasionante misión de búsqueda, autoconocimiento, autoobservación y aprendizaje continuo, con sus alegrías y decepciones, aciertos y errores, subidas y bajadas…reflejadas en todas las áreas importantes: personal, familiar , amistad, sentimental, deportiva y laboral.

Pero por otro lado, cuando llegué a la compresión que todo pasa por una causa, donde solo YOSOY responsable de mi y mi camino, mi naturaleza siempre curiosa y el propósito de querer ser mi mejor versión por y para mi, me hicieron entrar en el campo y estudio profundo del Ser a través de la Filosofía, Budismo tibetano, Coaching de Vida, Coaching en Valores , Nutrición Higienista y Hábitos Saludables.

Si ya sientes que es el momento de saltar al vacío y provocar un cambio interno porque se siguen repitiendo las mismas situaciones en cualquiera de los aspectos fundamentales de tu vida, me abro a acompañarte en tu nuevo camino hacia todo tu potencial

María Martínez

“El español es uno de los pocos idiomas que distingue los términos ser y estar. No podemos Ser sin estar, por eso sólo se puede ser bien desde el Bienestar.

elYoSoy es la unión perfecta, equilibrada, indisoluble e interdependiente de cuerpo, mente y emociones. La conciencia de esta relación tridimensional es una herramienta de transformación potente y maravillosa.

​Lo único seguro es que nada lo es. Somos cambio y consecuencia de nuestro bagaje vital. Esto que puede parecer aterrador es liberador y esperanzador: te ha traído aquí, a mirarte cómo nunca lo habías hecho y eso es el punto de partida de lo que tú quieras.

Nietsche reconoce en su Zaratustra tres transformaciones de elYoSoy: «cómo el espíritu se convierte el camello, y el camello en león, y el león, por fin, en niño”

Nací en el seno de una familia normal, de esas de dos padres trabajadores que tienen dos hijos que cuando llegaban las larguísimas vacaciones escolares (desde que soy madre entiendo por qué son larguísimas) mandaban a los niños al pueblo. Así que, generacionalmente, soy de las últimas niñas «afortunadas» que tenían pueblo al que ir en vacaciones. Sin embargo, ya desde niña era distinta a los demás: no me gustaba ir al pueblo, no quería ser maestra sino Fisioterapeuta, prefería la Game Boy a las muñecas, en vez de empapelar mi habitación con posters de los Back Street Boys compraba revistas de coches y me fabricaba posters con recortes, era empollona pero mis amigos eran «los guays» y no quería ir a ballet después del cole. Así que me apunté en un pequeño gimnasio de barrio a hacer aeróbic con las que entonces me parecían señoras. Mi entorno adulto siempre me tachó de rebelde, y durante muchos años he acarreado esa etiqueta. Pero no, simplemente era y sentía diferente. Ahí ya empecé a intuir lo que es la esencia, elYoSoy; aunque tardé años en poner nombre a todas estas cosas.

Era y me sentía afortunada y privilegiada: con trabajo y esfuerzo puedes conseguir todo lo que quieras. ¿Te suena? Pues sí, aunque era «algo diferente», con esfuerzo y trabajo conseguí lo que quería y lo que tocaba como persona muy normal pero antes que nadie, porque era súper brillante y súper trabajadora: con 23 años estaba en mi casa, con mi pareja, con mi primera hija, con mi carrera, con mi máster y matriculada para empezar a andar el camino del doctorado; a pesar de haber sufrido una pérdida brutal con 18 años, lo que me hacía sentir más «fuerte» y «estar más orgullosa» de mi misma.

Paralela y paradójicamente, en ese control patológico disfrazado de «yo lo puedo todo», a través de la práctica y formación en diferentes disciplinas relacionadas con el fitness y la  Fisioterapia, aprendí de forma intuitiva y puramente empírica como cuidando el cuerpo y disfrutando con aquello que haces eres mejor en todo lo demás. Mi camino y llamada natural para conectar con elYoSoy fue a través del cuerpo físico.

También debo agradecer este aprendizaje a mi profesión. El conocimiento actual del cuerpo humano es tan extenso, que las profesiones sanitarias se han sub-especializado. Esta evolución natural, junto con la velocidad de nuestra sociedad, ha convertido a los pacientes en estructuras enfermas obviando que son personas a quienes les ocurren cosas. Me di cuenta al poco de entrar en ese sistema que me pedía que reparase trozos de cuerpo averiados, en lugar de que escuchara a las personas para entender qué las pasaba y poderlas ayudar como yo sabía y sentía.  Así que decidí ejercer la Fisioterapia a domicilio por la posibilidad que me ofrecía de tratar a mis pacientes de la forma más honesta posible, brindando además la posibilidad de terapia a muchas personas que no acuden a tratamiento siendo quienes más lo necesitan porque no pueden desplazarse con la frecuencia que necesitan.

“Consejos vendo que para mí no tengo”. ¿Te suena, también? Me dedico a ver dramas, a promover la paciencia y la aceptación como parte fundamental de la terapia física porque el cuerpo no es elYoSoy sino sólo una parte… Mi vida iba a 1000 por hora, ya me había avisado un par de veces… pero lo de «si no paras te paran», o «todo pasa por algo» era para mis alumnos y mis pacientes.

Pues la vida me explicó una vez más que eso también es para mí. Me ocurrió lo peor que le puede ocurrir a una madre y seguramente a un ser humano. Algo que no se puede decir porque aún no tiene nombre, tal vez porque el mundo se niega a aceptar un hecho más frecuente de lo que estamos dispuestos a reconocer. Me volví loca. Pero todo pasa por algo y tres amigos me regalaron el Ashtanga Yoga: respiración, movimiento, mirada. Al fin integré el «aquí y ahora», integré elYoSoy. Ayer pasó y mañana no lo sé. Tengo lo que tengo y no lo que quiero tener. No puedo controlar lo que pasa, mis circunstancias, pero sí mi actitud y lo que hago: soltar y confiar.

J. Pilates denominó a su método «contrología», el arte de controlar el cuerpo. La Fisioterapia, el ejercicio físico y el yoga son herramientas para controlar y mejorar el cuerpo y por lo tanto una aproximación fácil y eficaz para mejorar pensamientos y emociones. Me encantaría compartir esta mágica sensación contigo.

Cristina Ruiz

“La vida es un regalo, nuestro bien más preciado, y cada día al despertar se abre ante nosotros la gran oportunidad de elegir la vida que queremos vivir.

​El desafío está en ser capaz de amarla tal cual es, de amarnos y mostrarnos cómo somos. Y amar no es lo mismo que consentir, es transformar desde “elYoSoy”

“No hay hombre tan cobarde a quien el amor no haga valiente y transforme en héroe” – Platón

Desde que tengo uso de razón me he sentido profundamente afortunada y agradecida a la vida. 

Nací en una familia humilde, rodeada de amor, empatía y alegría. Recuerdo a mi mamá cantando a todas horas, besos y abrazos a montones, momentos maravillosos compartidos… Y todo esto no nos libraba de enfermedades, despedidas prematuras de seres queridos… pero desde nuestra individualidad las afrontábamos unidos. Nos educaron desde la libertad y el respeto, tarea nada fácil que vivo día a día como mamá. La principal ilusión de mis padres y por lo que se esforzaban cada día haciendo importantes sacrificios, era ofrecernos la oportunidad a mi hermano y a mi de estudiar, algo que ellos no pudieron hacer ya que empezaron a trabajar siendo muy pequeños. 

 

Desde muy niña tuve claro cual era mi pasión: acompañar en el caminar de la vida a toda persona que lo necesite. Para poderlo hacer de la forma más adecuada comencé mi camino de aprendizaje en la formación reglada: universidad, “masters del universo”, cursos… Siempre enfocada en el estudio de la persona y en como nos relacionamos con nuestro entorno.

Con los años y en esa inquietud constante por aprender y mejorar como persona y profesional, seguí formándome en otras disciplinas que me complementan y me ayudan a poder hacer aún más fuerte mi compromiso en ese acompañamiento.

 

Además la vida me regaló a grandes maestros de vida: el primero en llegar fue mi Abuelo Juan, él me enseño a vivir cada día como una oportunidad única e irrepetible y a estar agradecida por ello. Los segundos, en orden de aparición en mi camino de vida, fueron una personas maravillosas con “capacidades muy, muy especiales” con los que tuve la fortuna de vivir, aprender, reír, llorar, a lo largo de 12 años. Ellos entre otras cosas me enseñaron que siempre se puede un poquito más, y que la sonrisa es el mejor regalo que podemos hacer(nos). Y el tercero es mi pequeño, que cada día me enseña lo importante que es vivir el aquí y el ahora, que todo en este mundo está conectado, que formamos parte de este bello planeta llamado tierra, al que debemos cuidar entre todos y que un abrazo lo cura prácticamente todo.

En el ser humano existen tres realidades que se pueden distinguir pero no se pueden separar: cuerpo, alma y mente. Las tres deben estar en equilibrio para alcanzar nuestro bienestar.

La OMS lo define de forma parecida: “La salud es un estado de completo bienestar físico, mental y social, y no sólo la ausencia de enfermedad o dolencia”.

Las palabras tienen una gran carga energética, por ello debemos cuidar mucho lo que (nos) decimos. Los límites de nuestro lenguaje se transforman en los límites de nuestro mundo.

Amanece un nuevo día lleno de oportunidades para elegir la vida que quieres vivir, para mi sería un honor acompañarte en esa valiente y difícil decisión. Me comprometo a agarrar tu mano fuerte y no soltarla hasta que tú lo decidas.

¡Gracias de corazón!